En operaciones corporativas, la estrategia de mantenimiento define la estabilidad del negocio. El mantenimiento preventivo aporta previsibilidad y control presupuestal, mientras que el correctivo puede generar costos inesperados y tiempos de inactividad no planificados.

Un enfoque híbrido es, en la mayoría de casos, la alternativa más eficiente para organizaciones orientadas a la continuidad operativa.